Ir al contenido principal

Gnosis

La palabra griega gnosis se traduce como aquel “conocimiento” que resulta ser de una clase y unos orígenes muy especiales. La lengua griega distingue entre lo que podemos conocer de forma objetiva (logos) y aquello que solamente conocemos de modo subjetivo (gnosis). Un conocimiento absoluto e intuitivo, una conciencia de la divinidad interior.

Este blog nace como recipiente en el que verter y recoger todas las experiencias y razonamientos que me acercan al conocimiento de mi psyque, a las verdades reveladoras. En este viaje que hace años emprendí tuve que adentrarme en una senda por donde no existía un camino, porque como dijo aquel, si ya hay trazado un camino o sendero, se trata del camino de otro. La metáfora del camino como símbolo de viaje del héroe o heroína, no se trata solo de una metáfora. Los humanos estamos programados genéticamente para caminar físicamente. y metafóricamente por la senda de nuestro camino espiritual.

Cuando caminamos ponemos en marcha el acto primario de movilidad, caminamos y caminamos y así podemos conectar con nuestro lado instintivo...Así es como presenta Henry D. Thoreau el acto de caminar en su novela Caminar (1861). Para Thoreau caminar es como escribir, es un práctica solitaria, autoreflexiva y de dispersión.

En mi propio camino hacia el autoconocimiento personal este puede ser un lugar y un espacio en el que construir y dar sentido a un conocimiento adquirido con la profundización de lecturas de maestros y referentes y en un trabajo necesario de crecimiento personal.

En Femme Gnosis compartiré reflexiones, ilustraciones y experiencias a modo de pídoras de contenido breves y centradas en fragmentos de este conocimiento.

Siempre me ha interesado la mitología como fuente de conocimiento del misterio de la existencia. A ella recurrían nuestros antepasados desde el origen del mundo. Una de las funciones de la mitología señalaba Campbell en En Busca de la Felicidad: Mitología y transformación personal, es la psicológica. El mito también cumple con la función de acompañar a la persona a través de los distintos estadios de su vida, desde el nacimiento y la madurez hasta la vejez y la muerte.

La primera píldora en Femme Gnosis trata sobre las diferentes tipos de sabiduría que nos muestran algunas de las principales diosas de la mitología helénica. Estas diosas formaban parte en la antigüedad del mito y la religión y ahora permanecen latentes en nuestro inconsciente colectivo.

Jean Shinoda Bolen, en Las diosas de la mujer madura, plantea que las diosas de de la antigüedad, formaban parte del mito y de la religión. Ahora, sin embargo, permanecen en el inconsciente colectivo esperando a adoptar una nueva apariencia y verse convertidas en una parte consciente de nosotras mismas. 

Hestia, diosa del hogar y del templo, y la diosa de mayor edad de las doce divinidades olímpicas primigenias. Hestia era la hermana mayor de Zeus, Deméter, Hera, Poseidón y Hades, y la tía de Artemisa, Apolo, Hermes, Ares, Afrodita y Atenea. Aunque invisible, constituía el centro de cada casa y se la honraba con las mejores ofrendas en los templos de todas las divinidades.  Hestia hace de una casa un hogar, crea santuarios y ayuda calladamente a transformar un grupo de extraños en una comunidad. Como arquetipo, es el enclave de la quietud, el centro de la psique, al que muchos se refieren como el Yo.

Hera, hija de Cronos y Rea, era fiel esposa y hermana de Zeus. Es la diosa del matrimonio y la familia. Era famosa por su naturaleza vengativa por celos a las amantes de su marido e hijos ilegítimos.

La sabiduría de Metis es práctica, una sabiduría aplicada que utiliza la inteligencia y el dominio de una técnica, por lo general con resultados tangibles que se traslucen en su trabajo.

Como todo el mundo sabe, el significado del nombre de Sofía es sabiduría. Pues bien, la diosa griega Sofía representa a toda esa sabiduría intuitiva que proviene de su búsqueda de un sentido espiritual y sus experiencias de interiorización mística. Gnosis.

Sophia, diosa de la Sabiduría

Artemisa diosa de la caza y la luna, Atenea, diosa de la sabiduría y las artes. Afrodita (Venus), la diosa del amor y la belleza, va situada en una categoría propia como la diosa alquímica, descripción que le cuadra dado el poder que sólo ella detentó, un poder cautivador y transformador. La conciencia de Afrodita está presente en todos los trabajos de creación, tanto si se realizan en equipo como individualmente.

Hécate era la diosa de las encrucijadas que podía ver tres caminos a la vez. Es la diosa que encontramos cuando llegamos a un cruce de caminos. Ve de dónde venimos y adónde puede llevarnos cada camino de la encrucijada. Es un arquetipo que nos resultará familiar a todas las que prestamos atención a los sueños y las sincronicidades, nos basamos en las experiencias anteriores y recurrimos a la intuición para decidir nuestra senda. Hécate es una diosa de la intuición y está presente en el momento crucial en que la mujer inicia la tercera etapa de su vida y se escucha a sí misma. Que permanece en el cruce de caminos hasta que sabe de forma intuitiva qué dirección tomar, resurgiendo con renovadas fuerzas. Se la menciona acompañando a Deméter en la historia del rapto de Perséfone, y se la representa como la tercera diosa y la última en importancia.

Según Shinoda Bolen, cuando somos jóvenes, o en un momento muy concreto de nuestras vidas, vamos adoptando distintos arquetipo de diosa en particular. Afrodita cuando estamos enamoradas, Deméter si sentimos el deseo de quedar embarazadas o actuar de madres. Perséfone cuando queremos volar alto. Hera nos impele al matrimonio o nos consume de celos, Artemisa nos aboca al feminismo y nos allana el camino para que nos centremos en la elección de nuestra profesión, Atenea nos va de perlas para entrar en el mundo masculino y, finalmente, recurrimos a Hestia cuando preferimos la soledad.

Es importante no quedarnos atrapadas en un único arquetipo cuando ya no nos sirve. Por ejemplo, cuando adoptamos el arquetipo de Artemisa estamos luchando por conseguir grandes metas profesionales. Sin embargo llega un momento en el que sentimos que, a pesar de los éxitos profesionales,nos sentimos insatisfechas,experimentando una especie de vacío existencial. Quizá sea necesitamos cuidarnos, descansar, estar con el otro… puede ser el momento de adoptar un arquetipo de diosa más útil para nosotras. Llega un momento en la madurez de una mujer en el que ya no necesita seguir haciendo cosas para conseguir valoración o reconocimiento externo, sino que prefiere disfrutar de su tranquilidad y compartir su sabiduría, obteniendo por ejemplo, los dones de la diosa Hécate.

Entonces podemos preguntarnos: ¿Qué arquetipo de diosa me representa en estos momentos de mi vida? ¿es útil para mi crecimiento personal?







Comentarios